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Sueños políticos

26 Jun

 

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Anoche me acosté arribista, no hay otra explicación.
Soñé que vivía un romance babeante y nervioso con nada menos que Pablo Iglesias, el líder de Podemos.
Es cierto que cuando empezó a hacerse conocido me alegré profundamente por tener algo sensato que escuchar en las noticias del almuerzo, pero tampoco es que sea yo de entregarme así de fácil a cualquier político de izquierdas, no, claro que no. Al menos consciente, no.
Resultó ser que, para mi sorpresa, ya no me molestaba el frizz, ni la delgadez, ni su potencial olor a moto vieja, ni la barbita, ni la sonrisa política que en realidad esconde un “ahí te llenes de ladillas, facha”
No me importaba nada, señores, de hecho en mi sueño todo eso me parecía sorpresivamente excitante.
¡Oh, querido lector, debo confesar que desperté envuelta en una nube de emociones encontradas!
Hasta bien entrada la mañana me estuve preguntando qué carajo me pasó para soñar que me enrollaba con Pablo (sí, tengo derecho a tutearlo)
Concluí que mi mente caprichosa no podía elegir a otra persona en esta marea política actual.
Tenía que elegirlo a él y pensándolo bien, por algo fue. Me explico:
Dicen que los sueños son un mix de deseos, miedos y recuerdos. Yo soy olvidadiza despierta y dormida así que casi siempre mis sueños son más deseo y miedo que otra cosa.
Por lo general sueño que muero o que me beso con chicos guapos en la playa, para que me entiendan.
Anoche no me acosté pensando en política ni recuerdo haber leído nada relacionado en los últimos días.
Así que mi sueño tuvo que ser producto del deseo reprimido de ser la futura lady di sudamericana sumado al recuerdo lejano de un personaje que no escapa de mi interés (político): el señor Pablo Iglesias.
​Debe ser que en el fondo soy una caliente-ansiosa-de-poder​ que lo mezcló todo, como mi puré de patatas con zanahorias y cuanta cosa vegetal tenga en la cocina.
Bueno, solo eso, necesitaba contarlo.
Y me despido, no sin antes desear buena suerte al antes nombrado y esperar que en nuestro próximo encuentro en sueños se haya peinado un poco.